Peligrosa tendencia de informarse a través de redes sociales

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Una de las cosas más fascinantes de vivir en esta época es el internet y, con esto, la inmediatez en el mundo de la información.

De esta manera, un político importante puede estar dando un discurso en otro continente y nosotros podemos verlo en tiempo real en nuestras casas. Así como el discurso del político, miles o millones de acontecimientos pueden ser vistos por millones de personas alrededor del mundo justo en el momento en el que están sucediendo.

Beneficios y inconvenientes en el tema de la “supercarretera de la información”, pero, si lo vemos de forma más general, podemos comenzar a encontrar muchos problemas a la hora de llevar información inmediata a la población del mundo.

Es cada vez más común que el primer contacto que se tenga con las noticias sea a través de internet y sobre todo acceder a ellas por medio de las redes sociales. Un Live Streaming, un tuit, una imagen publicada en el perfil de un contacto justo en el momento en el que ocurren las cosas hacen que este método para recibir información sea el más eficaz.

Los medios de comunicación cuentan ahora con la herramienta más poderosa que han tenido en toda su historia, y con ella pueden llegar a cualquier lugar; no hay fronteras, no hay barreras, no hay límites.

Así como los medios de comunicación serios han aprovechado lo que el Internet les ofrece para poder informar de manera más rápida y eficiente, también han proliferado los charlatanes, falsos medios de comunicación o con fachada informativa que publican datos a manera de noticia pero que, en realidad, distan mucho de ser productos informativos verdaderos.

Muchas veces tienen contenidos sin fuentes, la información nunca es contrastada; son meras emociones y creencias personales -en los mejores casos- lo que estos pasquines electrónicos le entregan al consumidor final.

La facilidad con la que cualquier usuario puede compartir contenido en las redes sociales y la proliferación que tienen las noticias falsas a través de Internet, han abierto muchas puertas a los titulares tendenciosos.

Muchas veces esto se hace con la finalidad de conseguir seguidores, dinero y atención, pero, hay muchos contenidos allá afuera con intenciones más oscuras, como robar tu información, acceder a tus cuentas en redes sociales y correo electrónico o la que es más peligrosa: manipular.

No dejes de lado las noticias falsas eran ya -o han sido siempre- una práctica común desde los medios tradicionales. El internet y las redes sociales solo llegaron a darle fuerza a algo que tenía poco alcance o que tardaba mucho en difundirse.

Post-truth (posverdad): Relativo o referido a circunstancias en las que los hechos objetivos son menos influyentes en la opinión pública que las emociones y las creencias personales.

Es muy fácil hacer que las noticias falsas tomen rumbo y hasta se hagan virales, la clave es jugar con las emociones del público. Si se avienta a Internet algo que sabes que la gente desea mucho, algo a lo que todos le temen o algo que no entienden, se vuelve un juego de niños hacer que se comparta esa basura.

En México, hubo una polémica sobre al precio de los combustibles, eso desató una serie de protestas en todo el país, incluso hubo muchos casos de saqueos, sobre todo en la Ciudad de México y el área metropolitana; el pánico se apoderó de los ciudadanos, nunca había visto algo similar en este país.

Pero no fue tan fatal como se veía en Internet. ¿Qué sucedió? De pronto, se empezaron a difundir en redes sociales -específicamente Facebook, WhatsApp y Twitter- algunas publicaciones sobre tomas de rehenes, violaciones, grupos armados matando gente, incluso circulaban imágenes de conflictos sociales de otros países latinoamericanos y hasta de África acompañadas de algunos textos donde te decían que prácticamente México estaba viviendo una guerra civil.

La gente entró en un estado de angustia que no se había visto en muchos años y todo o la mayor parte de lo que se sabía venía de las redes sociales.

El colmo de todo fue WhatsApp, donde se compartían algunos audios que nunca se sabrá quién grabó, que decían que hablaba el comandante fulano de tal y que avisaban (porque son muy buena onda) que tenían instrucción de disparar a matar a toda la gente que estuviera en la calle después de las nueve de la noche.

En este caso, WhatsApp es un poco más personal, más íntimo, porque la gente que ahí te escribe son tus contactos, tus conocidos, gente en quien confías y es mucho más fácil que creas en cualquier información que viene de tu familia inmediata o de tus amigos del trabajo o la escuela.

Todo el mundo compartía los audios sin tomarse la molestia de preguntarse: ¿Cómo sé que esto es verdad?.

Las redes sociales nos encierran en una burbuja casi hermética. Los algoritmos de Facebook, por ejemplo, trabajan basándose en los likes y la interacción que tienes en general con las páginas y la gente.

El “robot” se da cuenta de que a ti te gusta siempre el contenido de ciertas páginas, las publicaciones de ciertas personas, entonces va metiendo en tu timeline las publicaciones de esas páginas y gente que coincide con tu forma de pensar.

Lo que quiere decir que la información que recibes es la que a ti te gusta, no importa si es verídica o no, no importa si es de calidad o no, solo sabemos que coincide con lo que te gusta y eso es lo que te muestra, entonces va dejando de lado las cosas a las que no les diste like o con las que no interactuaste.

Es así como te vas encerrando en una burbuja donde vas a ver siempre las mismas caras, los mismos medios, las mismas marcas y la misma información que a ti siempre te ha gustado seguir.

Con respecto al perfil de las personas que acostumbran compartir “Fake News”, en realidad la mayoría de la gente que lo hace no está informada, no compara, no busca, no se cuestiona, no pregunta, no usa el sentido común, no le interesa las consecuencias que pueda tener compartir ese tipo de información.

Necesitamos aprender a reconocer las noticias falsas en Internet para que no generen en nosotros algún sentimiento negativo o peor aún, alguna reacción que comprometa nuestra integridad, paz o bienestar tanto personal como de nuestra comunidad.

Es impresionante ver como la gente recibe y comparte todo tipo de contenido falso sin darse cuenta del peligro que este representa.

Esto ya no es un juego, ya tenemos a un Donald Trump dirigiendo uno de los países más poderosos del mundo y su éxito se debe en gran parte a que supo manejar las redes sociales y el Internet.

En general creo que podemos dividir los contenidos tipo “Fake News” en 3 clases:

1- Los superpartidistas. Que no están mintiendo en realidad pero que son muy engañosos porque solo nos muestran las cosas buenas de sus aliados y las cosas muy malas de sus enemigos.

2- Los “híbridos”. Que mezclan un poco de realidad con mucha ficción. Siendo estos de los más peligrosos porque confunden con mucha facilidad.

3- Los sitios falsos. Contienen notas totalmente inventadas y todo es completamente falso.

Una manera de ver si una noticia es verdadera es comparando con diferentes fuentes y usando motores de búsqueda para checar sobre las personas nombradas.

Podemos verificar que los personajes en cuestión sean reales, por ejemplo, si alguien dice que es un catedrático, busca su nombre o el de la universidad en Google. ¿Es un estudio sobre una nueva cura para el cáncer? Búscalo.

En Facebook muchas veces se comparten noticias sin leerlas, la gente solamente se fija en el título de la nota. No lo hagas. En vez de eso, haz clic en el enlace y lee antes de compartir.

Si crees que alguien compartió una noticia falsa, puedes dejar un comentario, o reportarla a Facebook para que revise la información haciendo clic en la flecha gris de la esquina superior derecha y luego seleccionando “reportar post”. Verás una opción que dice “Es una noticia falsa”.

Escrito por: Ivone Galindo

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