Festín del Bayern Múnich ante el Dinamo en la Champions League

Deportes 63

El Bayern Múnich recibió en el Allianz Arena al Dinamo de Kiev en la segunda jornada de la Champions League en el grupo E

El conjunto de Julian Nagelsmann participaba en otra gran noche europea, esta vez contra el Dinamo de Kiev en casa.  Los locales venían con una racha muy positiva en liga, y ganando al Barça en la primera jornada por 0-3. Los de Nagelsmann han ido mejorando, cogiendo mucha confianza, ya que empezaron la temporada con muchas dudas después de una muy mala pretemporada.

La otra cara de la moneda era el conjunto ucraniano, quién llegaba al encuentro primero en la liga, pero habiendo perdido la final de la Supercopa Ucraniana frente al Shakhtar.

El cuadro bávaro saltaba al terreno de juego con el mítico 4-2-3-1, mostrando sus intenciones desde el inicio. Por otro lado, los ucranianos también salían con la misma formación, una formación algo experimental, ya que el conjunto de Lucescu no tiene un esquema fijo.

Los bávaros ponen velocidad de crucero

El Dinamo salió bien al terreno de juego, intentando salir tocando mediante los dos centrales. Los bávaros entraron como lo suelen hacer, teniendo la posesión del balón y llegando al área rival. El único matiz fue que no concretaban el último pase durante los primeros minutos. Quién golpeó primero fue el Dinamo, con una jugada bien coordinada, muy medida y perfectamente ejecutada menos el disparo final. En el 9′ llego la primera para los bávaros, gracias a un buen centro de Gnabry y un gran remate de Lewandowski, pero el portero del conjunto visitante hizo una atajada monumental. En la siguiente jugada, Goretzka fue agarrado por un rival y el árbitro señaló penalti. El lanzamiento desde los once metros lo ejecutó perfectamente Lewandowski con un disparo raso a la izquierda de la portería (1-0). Aún habiendo recibido un gol, el Dinamo continuó con su dinámica de juego, pero con bastantes dificultades. El Bayern mantuvo una buena presión, pero sin muchas ocasiones.

Durante unos minutos los ucranianos llegaron bastante al área rival. En ciertos momentos, los bávaros sufrían en cierto modo con los contraataques del equipo rival. En el 26 de partido, en una jugada aislada, Müller asistió a Lewandowski para que hiciera el segundo del partido (2-0). La conexión que tienen estos dos es sencillamente espectacular. Al Bayern le seguía costando, pero iba cogiendo confianza y sintiéndose más cómodo.

En otra gran jugada, Lewandowski hizo una gran conducción para asistir a Sané que disparó al palo derecho. A cinco del final del primer tiempo, el Dinamo hizo una contra de libro, que requirió una gran atajada de Neuer para evitar el primero de los ucranianos. El dominio de los de Baviera fue muy claro, jugando con los centrales muy arriba y situando al Dinamo en su propia área.

Un reloj suizo llamado Bayern

El Dinamo empezó la segunda mitad con un doble cambio para intentar algo diferente. El conjunto muniqués rompió la muralla defensiva de los ucranianos mediante un juego eléctrico, con muchas combinaciones, destacando Sané, que jugó muy bien por dentro, rompiendo líneas. En el 51′ llegó la primera ocasión clara de los de Nagelsmann, y un minuto después, Kimmich tuvo en sus botas el tercero.

El Bayern siguió atacando, siendo un monólogo alemán en todos los sentidos. Lo cierto es que los cambios en el conjunto ucraniano no cambiaron nada, incluso llegando a ser favorables para los alemanes. Los bávaros siguieron buscando el gol de la tranquilidad, y en el minuto 65 lo intentaron por la banda derecha mediante Gnabry, pero el jugador alemán no concretó. Unos segundos después, concretamente en el 67′, Sané inició un contraataque perfecto y asistió a Gnabry para que entre en el área y remate con una potencia descomunal, imposible para el guardameta.

Con el partido prácticamente ganado, Nagelsmann introdujo sangre fresca en el terreno de juego, poniendo a Musiala y a Pavard. A falta de 15 minutos del final, Sané recibió en la banda izquierda y golpeó el balón con un latigazo que sorprendió al guardameta de forma que el balón se acabó colando por la escuadra, haciendo un auténtico golazo (4-0). Musiala reactivó de cierta forma al Bayern con dos llegadas bastante peligrosas. Al filo del final, Bouna Sarr empezó una jugada por banda izquierda, cediendo el balón a Pavard para que centre de forma sublime y Choupo-Mouting remate ganándole la partida a su defensor y superando al portero (5-0). Lucas Hernández tuvo la última, y no marcó de milagro, disparando ligeramente desviado.

El equipo de Baviera tiene bastante encaminada la clasificación a los octavos de final, mientras que el Dinamo de Kiev  deberá luchar para obtener su premio.

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